Bolero tiene 20 años, y su historia es la de un caballo con alma de guerrero y corazón noble. Durante muchos años fue el fiel compañero de Juan, compartiendo con él momentos inolvidables en eventos ecuestres, ferias y caminos del Rocío. Siempre destacó por su elegancia, fuerza y una personalidad arrolladora que conquistaba a todos los que lo conocían.
Por circunstancias de la vida, Juan tuvo que dejar a Bolero en manos de otras personas, quienes lo utilizaron en carro debido a su porte fuerte y esbelto. Sin embargo, el asfalto y el trabajo constante dañaron sus cascos, y cuando Juan logró recuperarlo, Bolero estaba en muy mal estado. Fue necesario más de un año de cuidados, paciencia y cariño para devolverle la salud.
Hoy, gracias al apadrinamiento de Yulia, Bolero vive una nueva etapa llena de mimos, atención y afecto. Sus cascos están perfectos, su espíritu se ha renovado, y vuelve a mostrar la energía de sus mejores años.
Bolero demuestra que el amor y la dedicación pueden sanar incluso las heridas más profundas. Sigue siendo el mismo caballo de carácter fuerte y mirada viva, símbolo de la lealtad y la segunda oportunidad.



